sábado, 17 de abril de 2010

LA IMPRENTA EN AMÉRICA - UNIDAD I

UNIDAD I: LA IMPRENTA EN AMÉRICA.

Texto preparado por la Prof. Etchelecu extraído del: Catálogo de Casa de la primera imprenta de América. VV.AA. UAM, México, 2004

Consecuencias de la invención de la imprenta, autor: Gerardo Kloss Fernández del Castillo

Contra lo que se cree, Gutenberg no creó la impresión en alto relieve, que apareció en China desde el siglo IX, se desarrolló también en Corea y llegó a Europa en el siglo XIII, amén de que fue descubierta paralelamente en Mesoamérica. Años antes de Gutenberg, en Europa los grabados en madera ya reproducían masivamente imágenes sagradas, naipes y hojas volantes con narraciones de sucesos milagrosos u horripilantes, a un costo accesible para el pueblo.

Gutenberg ideó la composición de tipos sueltos, es decir letra por letra, en vez de grabar páginas enteras en una sola plancha. Este principio ya existí ene China, para el siglo XV y algunos protoimpresores europeos, como Lorenzo Jansen, en Haarlem, Holanda. El problema es que se intentaba desarrollar tipos de madera o de cerámica, como en Oriente, pero en Europa se rompían. La naturaleza fonética y no ideográfica de las lenguas occidentales requiere más signos de menor tamaño que las orientales. Por ej., en castellano se necesitan 22 tipos para escribir “hombre del país del centro”, mientras que en chino sólo 3: centro, país, hombre.

Las lenguas orientales podían usar tipos grandes, de una pulgada o más, pero los tipos europeos debían ser más pequeños y no resistían la presión si se hacían en madera o cerámica. La genialidad de Gutenberg consistió en hacer los tipos de metal, una aleación de plomo, estaño y antimonio.

Gutenberg competía contra un puñado de personas que perseguían llegar a lo mismo, puesto que la demanda de libros era cada vez más importante, por parte de la iglesia, de universidades, de hermandades, etc.

El primer libro impreso fue la biblia, y luego los laicos empezaron a demandar libros de horas y de rezos, las universidades pedían ediciones de Aristóteles, etc.

LA IMPRENTA CAMBIÓ EL MODO DE HACER, VENDER, LEER Y COMPRENDER LOS TEXTOS.

Porque surge un negocio insospechado, que es el de multiplicar y comercializar los textos. Surgió el negocio editorial y la imprenta empezó a ser un filtro de selección que multiplicaba unos textos y dejaba de lado otros. Para el siglo XVI el libro impreso era accesible a todos los que sabían leer e impulsó la revisión de las ideas antiguas, la difusión de las nuevas, l Renacimiento, el surgimiento del autor, la propagación de la Reforma, el fomento de las literaturas naciones y la FIJACIÓN DE LAS LENGUAS.

También fue necesaria una vasta cultura humanística necesaria para buscar textos y seleccionarlos para un público teniendo en cuenta la oferta y el riesgo financiero. Durante el Renacimiento hubo una generación de sabios formidables: humanistas, editores, impresores y libreros, todos hombres de letras a la vez de empresarios. Esto generó la expansión que le dio seriedad al oficio editorial y permitió su desarrollo para asumir su nuevo rol cultural.

La burguesía comenzó a interesarse en la historia, en especial las grandes batallas épicas de la antigüedad y del Medioevo. Muchos buscaban entretenimiento, no erudición, y compraban libros de aventuras sin distinguir los hechos legendarios de los reales. Esto explica el gran éxito de los relatos de exploración y de caballería, casi todos ficticios por lo menos exagerados.

Los caballeros medievales, como el inglés Arturo, el francés Orlando y el español Rodrigo, influyeron en la colonización de nuevas tierras al excitar la imaginación del público, que hizo de los descubrimientos una aventura literaria plasmando sus más enloquecidas fantasías, como la Atlántida, El Dorado, el reino de las Amazonas; es casi imposible imaginar a Vasco de Gama o a Colón haciéndose a la mar sin conocer los exuberantes relatos orientales de Marco Polo.

LA IMPRENTA CAMBIÓ EL MODO DE USAR Y ENTENDER LAS LENGUAS

El latín dominó las primeras décadas de la imprenta, pero también se popularizó el griego, el hebrero y los autores musulmanes traducidos. Con esto el arte de la traducción se generalizó. Los editores fomentaron las lenguas nacionales (vulgares) para aumentar sus públicos, y entonces aumentó el caudal de literaturas nacionales, sobre todo cuando se produce por ello, un giro hacia el público laico, y el cambio de los libros religiosos por relatos morales, poesía, ficción.

Al circular los relatos entre los países se exportaban e importaban expresiones y conceptos, así que el español adoptó y adaptó expresiones inglesas, francesas, alemanas, italianas, latinas y griegas. La imprenta fue esencial para los estados nacionales europeos, la formación y el establecimiento de sus lenguas y la regularización de su ortografía.

Con la imprenta apareció el gremio tipográfico, un tipo de obreros que frecuentemente se colocaban a la cabeza de revoluciones por su permanente contacto con el mundo de las letras.

Tipógrafos y filólogos unificaron y fijaron en sus libros la ortografía de su tiempo. En 1493 se publica la pionera Gramática castellana de Antonio de Nebrija, aunque criticada, fue fundamental en la consolidación del castellano.

Pag. 27 LA IMPRENTA CAMBIÓ EL MODO DE VER Y DE ENTENDER A DIOS

Si bien un libro no cambia las creencias religiosas, puede ser la prueba material de un pensamiento, una gran fuente de argumentos y un gran atractivo para los curiosos y dudosos.

A fines del siglo XV los humanistas propusieron la lectura crítica de los textos sagrados, y es allí cuando comienza el público a interesarse por otros puntos de vista religiosos. Martín Lutero a partir de 1517, comienza su crítica para la que la imprenta fue fundamental. Tanto la Reforma como la Contrarreforma utilizaron este recurso; cuando Lutero fijaba un cartel con sus tesis teológicas, Carlos V mandaba pegar otro por toda Alemania para que las obras fueran quemadas.

Uno de los mayores éxitos de Lutero fue traducir la biblia al alemán, así la discusión de las escrituras se volvió un tema cotidiano. Además usó un alemán comprensible en casi todas las regiones lo que contribuyó a unificar culturalmente su nación.

Para mediados del XVI se había impreso un millón de biblias de ediciones diferentes; éste es sin duda el primer ejemplo de una campaña de comunicación de masas.

Los baratilleros llevaban a los campos los impresos luteranos; las ferias y el naciente mercado editorial llevaron la Reforma a toda Europa. Pese a la severa resistencia católica, los métodos protestantes se popularizaron e incitaron a las lecturas públicas de textos con explicaciones sencillas sobre asuntos esenciales de la doctrina cristiana. En España donde la prohibición de textos fue absoluta y la Inquisición muy eficaz, era frecuente encontrar libros luteranos gracias al contrabando. Lo mismo ocurrió en América.

¿QUÉ SE IMPRIMÍA?

El primer siglo de imprenta se resucitaron obras antiguas, aunque eran comunes las de arquitectura, agricultura, mecánica, historia natural, medicina, etc. Recién a mediados del XVI se comienza a publicar obras científicas recientes, y obras de ciencias naturales con libros ilustrados que se basaron en las primeras clasificaciones botánicas, zoológicas ya anatómicas.

La súbita redondez de la tierra y la aparición de América, que no formaban parte del plan divino medieval, estimularon a los geógrafos para ponerse al día con mapas más precisos.

La literatura sobre América, como las cartas de Colón, las de Hernán Cortés o el libro con estampas exóticas de Teodoro de Bry, fueron de las favoritas.

La abundancia de información hizo necesaria que los libreros seleccionaran lo que iban a publicar. SI en la Edad Media bastaba con leer una docena de libros para ser sabio y alcanzar el grado de doctor, ahora eso era impensable. La lectura pasó del modo intensivo medieval, al extensivo. Más gente adquiría libros y dejaron de reunirse alrededor del cura o del sabio del pueblo para leer.

Los libreros imprimían catálogos con sus textos, pero estos no daban cuenta de los contenidos, entonces los sabios comienzan a editarse sus propios catálogos críticos que darían lugar a la aparición de las REVISTAS, cuyo nombre indica que se buscaba revisar periódicamente qué había de nuevo.

La imprenta creó la necesidad de saber quién era el autor de una obra antes de imprimirla. El renacimiento restauró la importancia del mérito individual y la imprenta convirtió la aparición de los textos en un asunto público. Hasta ser HEREJE pasó de ser una afirmación individual a la producción de copias de un texto prohibido. Cuando la prensa fue usada para atacar a los gobiernos surgió el delito de imprenta. Cuando no se podía conocer el autor de alguna obra, se arremetía contra el editor responsable.

Faltaba mucho aún para cobrar por el derecho de copia. El autor no recibía un peso por las copias que hiciera el editor. Por más de 2 siglos los escritores y científicos se ganaban la vida haciendo otras labores, o recurrían al apoyo de mecenas. Las portadas muchas veces eran dedicadas ya que apoyar la publicación de una obra traía prestigio al mecenas. También en algunas el autor aparecía de rodillas ofrendándole la obra.

El rey daba su permiso, luego el obispo escribía nihil obstat, imprimatur, y allí el editor podía imprimir. El privilegio real era cuando los monarcas daban a los editores la exclusividad temporal para comercia una obra. Privilegio para los impresores, editores y libreros, no a las autores.

Pag. 38 CAPÍTULO: IMPORTACIÓN, PRODUCCIÓN, CENSURA Y CIRCULACIÓN DE LIBROS EN LA NUEVA ESPAÑA EN EL SIGLO XVI, Autor: Carmen Castañeda

IMPORTACIÓN DE LIBROS

Una fuente fundamental son los registros de ida de naos, inventarios de la carga que llevaban los navíos, que presentaban los mercaderes ante la Casa de Contratación. Los libros, igual que los objetos, las personas y las mercancías pasaban por el mismo trámite para llegar a América, además de los requisitos de la Inquisición. Cuando llegaban a Veracruz, los oficiales reales y los funcionarios inquisitoriales revisaban los libros en los navíos para verificar los registros autorizados.

En el libro Los mundos del libro. Medios de difusión de la cultura occidental en las Indias de los siglos XVI y XVII, Carlos Alberto González, menciona que descubrió en un envío de “Diego de Palencia al mercader de México Francisco Gómez” de 1545, uno de los géneros de impresos de mayor circulación durante el siglo XVI, “los pliegos de coplas”, pliegos doblados en 4 o en 8 partes, los cuales aludían a “milagros, oraciones, almanaques, devociones, etc.”.

Llegaron también a Nueva España, los libros necesarios para la evangelización, cartillas para enseñar letras en castellano, y con la tabla de Pitágoras; libros de liturgia como breviarios, los diurnios y los misales, y también los libros de rezo de Horas.

Una fuente imprescindible es la obra del argentino José Torre Revello, El libro, la imprenta y el periodismo en América durante la dominación española, como el del americano Irving A. Leonard, Los libros del conquistador.

Para conocer la circulación de libros en América, Carlos A. González ha señalado la importancia de los inventarios de bienes de difuntos de la población española sin herederos. Entre estos bienes, se encuentran los libros, considerados por González como “mediadores culturales en la sociedad colonial” porque pueden orientar al historiador en el conocimiento de las conductas, creencias y modos de vida de los españoles que vivieron en América. El complemento de esta fuente está en las ALMONEDAS o subastas de los bienes, donde apareen registrados los precios en que fueron rematados los libros y sus compradores, ya que los capitales sin herederos regresarían a España.

Otros documentos que pueden advertirnos sobre la circulación de libros en Nueva España, son los PAGARÉS que extendían los comerciantes de libros y los testamentos y memorias con inventarios de bienes que se encuentran en los protocolos de los archivos notariales de la ciudad de México, entre otras.

Pag. 63, CAPÍTULO: HEREDERAS DE LA LETRA: MUJERES Y TIPOGRAFÍA EN LA NUEVA ESPAÑA, por Marina Garone Gravier.

La edición de libros fue un negocio esencialmente familiar, y probablemente por ello, y por la cercanía entre los hogares y talleres, habría permitido a las mujeres colaborar con las tareas de imprenta, además de ser herederas de la empresa familiar y responsable ante la ley ante la ausencia o fallecimiento del esposo, padre o hermano.

En Nueva España, sociedad más proclive a la movilidad social de las mujeres, la genealogía nos permite conocer que desde el primer impresor que hubo en 1539, Juan Pablós, su mujer Jerónima Gutierrez lo sucedió en el oficio.

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